Brecha salarial en el Perú: La persistente desigualdad de ingresos según género

La equidad salarial ha dejado de ser únicamente un objetivo ético para convertirse en un indicador crítico de competitividad y sostenibilidad empresarial. Sin embargo, los datos recientes publicados por el diario Gestión revelan que la brecha de ingresos entre hombres y mujeres en el Perú sigue siendo un desafío estructural complejo. Lograr la paridad requiere entender no solo las cifras, sino los factores sociales y laborales que las sostienen.

Radiografía de la Desigualdad Regional

La brecha salarial en el país no es uniforme; se intensifica drásticamente dependiendo de la ubicación geográfica y la actividad económica predominante en cada zona.

Cerro de Pasco: El epicentro de la disparidad

En esta región, la diferencia de ingresos es de las más agudas del país, superando el 30%. Esta brecha suele estar ligada a la predominancia de sectores extractivos donde la participación masculina es mayoritaria y mejor remunerada, dejando a las mujeres en sectores de servicios con menores ingresos.

El desafío crítico en Juliaca y Cajamarca

Juliaca presenta una de las situaciones más preocupantes, con una brecha que se acerca al 40%. Por su parte, Cajamarca también integra este grupo crítico. En ambas ciudades, el peso de la informalidad y la falta de acceso a puestos de toma de decisiones para las mujeres perpetúan ciclos de ingresos bajos en comparación con sus pares masculinos.

Lima Metropolitana y el promedio nacional

A nivel nacional, el ingreso promedio de los hombres se sitúa en S/ 2,565, mientras que el de las mujeres alcanza apenas los S/ 1,905.5. Esta diferencia de más de S/ 650 mensuales es un reflejo de una estructura que aún no valora de forma equitativa el aporte económico femenino en el mercado formal.

Factores que sostienen la brecha salarial

Entender el «porqué» de estas cifras es vital para que las empresas puedan diseñar políticas de intervención efectivas.

La informalidad como barrera sistémica

La calidad del empleo es un factor determinante. El porcentaje de mujeres en la informalidad alcanza el 72.7%, una cifra significativamente mayor al 68.2% registrado en hombres. La falta de protección social y beneficios de ley en el sector informal es uno de los mayores motores de la desigualdad de ingresos.

El impacto del trabajo de cuidado no remunerado

Expertos de la Pacifico Business School señalan que la «pobreza de tiempo» afecta desproporcionadamente a las mujeres. La carga de tareas domésticas y de cuidado limita su capacidad para acceder a empleos de tiempo completo o ascensos que requieren mayor disponibilidad, empujándolas hacia trabajos más flexibles pero con menor remuneración y estabilidad.

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Fuente:

Mihán Cabeza, W. (3 de marzo de 2026). Tres ciudades tienen la mayor brecha de ingresos entre hombres y mujeres. Diario Gestión, Sección Gestión Responsable, p. 16.

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